María Mena Tuvo miedo. P ensó en abandonarlo todo, en correr y esconderse. Se vió sumergido en el terror y la oscuridad lo cubrió. Trató de soltarse, de correr pero no había luz y no tenía fuerza suficiente, así que se entregó sin decoro alguno... Sintió como su cuerpo se abría por todas partes y los fluidos corrían, para su sorpresa fue placentero. La tibieza de aquello que salía de él lo bañaba. Cerró los ojos, ya la oscuridad no era tormento, al contrario, se extasiaba en ella. Por un momento pudo sentir el cambio de su cuerpo y soñó, se creyó multicolor en la loma donde se escondía de sus enemigos, recordó las pedradas pero sin dolor, recordó como se aferraba con sus dientes a la vida. Se sintió valiente . Ahora su vientre cambiaba de forma, se estilizaba, adquiría la gracia de una bailarina y solo a ello prestaba atención para ignorar la punzante sensación de quemadura que le recorría. El dolor más fuerte se produjo en su cara que parecía aparecer y so...