Juan Valenzuela Oviedo
No se que ha sido de mi, ya no me hayo donde comúnmente se me busca, no increpo los sortilegios qué se fomentan a mi alrededor.
Qué ha sido de mi, me siento atomizado, mustio, como replegado entre alguno de ustedes. Solo quisiera irme.
No se que ha sido de mi, me pierdo, aparezco, me siembro, me marchito, desaparezco, emerjo, vuelvo a decaer. Estoy exhausto, de mi, de las calderas en esta tierra olvidada.
No tengo patria, mi patria no es ni siquiera una figura literaria, o poética, o abstracta. Simplemente no tengo la Patria que necesito. Yo también exploto en cada bomba que sacude Gaza.
No se que ha sido de mi, me revuelco en los cemerucos, me hago soluble en tú recuerdo. Yo morí un poco contigo en Mayo.
Vaya manía la de querer seguir existiendo entre tantas razones para dejar de hacerlo, ¿qué se sentirá ser nada?
No soy la tinta del bolígrafo en gel, lastimosamente no soy mis palabras, ni soy mi prójimo. ¿Qué soy?
Alguno de ustedes monstruos inquisidores debe saberlo. Siento pena por el mundo entero, y ni siquiera siento pena por mi.


Comments
Post a Comment